OPERATIVO KABUL
18 de Mayo de 2012 por teatrominusculoPostal de “Operativo Kabul”
Martín y José pertenecen al Escuadrón Antibombas. Con sus linternas, llegan a unas oficinas oscuras y desiertas a través de una denuncia anónima. Sus atuendos son de última generación como indica la chapa que llevan en el pecho sujetada con papel film. El aspecto de ambos remite levemente a los protagonistas de un popular videojuego de los años ´80.
Descubren entonces un complejo artefacto explosivo. Martín es un tipo seguro, visceral y de alta experiencia. José es arriesgado, inexperiente y raya la inconsciencia. Mario procede a examinar el artefacto las complejas herramientas que lleva en su cajita, pero descubre que se confundió y trajo el estuche de maquillajes de su novia.
La bomba parece ser la complejísima X-200, que ya no se fabrica más y se puede apreciar en los manuales del escuadrón. Para buscar pistas, llaman a los dueños de las oficinas: “Hola…UTA? Han tenido algún problema con alguien esta semana?”. La respuesta es negativa.
José sugiere llamar a Alberto ya que sólo él es capaz de desactivar la bomba. La sola mención del nombre afecta terriblemente a Mario y ambos comienzan a discutir. José confirma que ya lo llamó y que hizo las gestiones para que lo dejen salir del centro psiquiátrico.
Llega Alberto, y se lo percibe inquietantemente loco. Mario le da la espalda, muy molesto. José lo recibe con admiración y temor. Alberto se comporta en forma muy extraña y no hila nada de nada. Se duda que sepa dónde está. Pero en un momento de lucidez clava modelo y características de la bomba como si nada. Mientras la analiza Mario y José discuten cada vez más. Entonces Mario se da cuenta que la bomba la construyó José, y José dice que fue un truco para que Alberto se reúna con ellos. Alberto, mientras, gesticula, tararea y agita los brazos muy en otra.
Entonces Mario grita “No puedo olvidar que él mató a mamá!” y comienza a llorar. A Alberto algo le hace click y reconoce a Mario y Joselito como sus hijos. Cuenta que en un seminario de bombas en Kabul se había llevado tarea a la casa y mientras cenaba confundió los tallarines con los cables y cortó uno causando una explosión que mató a su esposa. Todos lloran, se abrazan, se hacen mimos y la familia de tres se reconcilia. Alberto le dice a Joselito: “Te quedó muy bien la bomba, pero no estaba activada porque se activa con este botón.” Y lo oprime. Ahora tienen sólo 20 segundos para ser una familia.
Se piden perdón, se abrazan de nuevo, corren en cámara lenta y la bomba explota.
La explosión los deja sordos, ciegos y locos pero felices.
Y, a los gritos, planifican un viaje a Kabul.


